El dólar y tus importaciones: la navaja de doble filo.

La TRM en mínimos de seis años. ¿Buena noticia? Depende de qué lado de la balanza estés.

En economía, rara vez una cifra es buena o mala por sí sola. Todo depende de quién la lee. El comportamiento del dólar en Colombia durante 2026 es el ejemplo perfecto de esa regla.

A mediados de junio de 2026, la TRM se ubicó en $3.427, niveles que no se veían desde finales de 2020 — mínimos de seis años. Para el importador que compra insumos o maquinaria en el exterior, eso suena bien. Para el exportador que vende café, flores o manufacturas en dólares y paga sus costos en pesos, es una presión directa sobre su margen.

Desde Magnum, operamos en los dos mundos. Y lo que vemos en el terreno es más complejo que el titular.


La navaja de doble filo

Un dólar bajo abarata las importaciones y algunos productos de consumo, pero también reduce los ingresos de exportadores, remesas y sectores que reciben pagos en moneda extranjera.

Para el importador, la ventana es real pero tiene trampa: el efecto no es inmediato ni uniforme. La apreciación del peso frente al dólar suele trasladarse con tiempo a distintos sectores de la economía, especialmente aquellos más dependientes del comercio exterior. Además, ese alivio puede quedar compensado por otros factores — fletes internacionales altos, recargos por riesgo geopolítico, o inflación de insumos en los países de origen.

Para el exportador, el golpe es más directo. El PIB de Colombia en 2025 llegó a USD 460.000 millones y las exportaciones alcanzaron USD 50.201 millones, por lo que una parte importante de la actividad económica depende de las ventas externas. Flores, banano, café, manufactura: empresas cuyos ingresos están denominados en dólares mientras la mayoría de sus costos se pagan en pesos. Un dólar en $3.400 no es la misma ecuación que uno en $4.800.


La volatilidad: el enemigo real

Más que el nivel del dólar, lo que realmente daña al sector logístico y de comercio exterior es la volatilidad. Un empresario puede planear con un dólar en $3.400 o con uno en $4.200. Lo que no puede planear es un dólar que cambia de $3.427 a $4.000 dependiendo de quién gane las elecciones.

Las principales comisionistas advirtieron que el dólar mantendrá volatilidad hasta que se defina quién se quedará en la Casa de Nariño, con estimaciones que oscilan entre $3.400 y $4.000 dependiendo de la reacción de los inversionistas al nuevo gobierno y del contexto internacional.


Lo que viene: el factor nuevo gobierno

Con el cambio de administración en agosto, en el escenario estresado el dólar podría ubicarse en rangos de $4.500–$5.100, especialmente si persisten presiones inflacionarias o se deteriora la percepción de riesgo país. Pero también existe el escenario opuesto: un gobierno que genere confianza inversionista puede fortalecer el peso de forma estructural.

Lo que sí es cierto es que para 2026 se proyecta una inflación del 5,8%, ante algunas presiones alcistas por el lado de la producción y la indexación. Con ese telón de fondo, el manejo cambiario del nuevo gobierno va a ser una de las primeras señales que el mercado leerá con lupa.


Nuestra recomendación desde Magnum

No adivines el dólar. Cúbrete. Las empresas que en este entorno están ganando no son las que apostaron al tipo de cambio — son las que tomaron decisiones operativas para reducir su exposición: diversificación de proveedores, contratos en pesos donde es posible, y planificación de abastecimiento con horizontes de 90 a 180 días.

El dólar seguirá siendo volátil. La diferencia está en si esa volatilidad te toma por sorpresa o la tienes contemplada en tu estrategia.

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